Sala de Bienvenida

Una de las características más importantes de las personas que han transformado positivamente a la sociedad es su liderazgo. Existen diferentes tipos de liderazgo, pero el que se enfoca en el florecimiento humano es conocido como liderazgo humanista. 

El liderazgo humanista es un estilo de liderazgo orientado a las acciones comprometidas con la comunidad, y tiene a la persona como centro de todos sus esfuerzos. Su objetivo es luchar para garantizar el respeto de la dignidad humana para todas las personas, y crear las condiciones para que puedan acceder al bienestar general y florecimiento humano. 

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Cuarto y Estudio 

Tanto esta habitación como el estudio conservan los objetos y la distribución originales. Este espacio es muy importante, ya que muestran la sencillez de don Eugenio, y el contraste entre el tamaño del área de descanso y el lugar que utilizaba para trabajar y dedicarse a la lectura.

Este fue el lugar en donde el empresario atendió sus proyectos los últimos cinco años de su vida (1968-1973), una vez que anunció su retiro laboral. Aquí revisaba todos los temas relacionados al Tecnológico de Monterrey, al que consideraban su noveno hijo, y se mantenía al día de cómo iban sus negocios personales, y los distintos programas sociales, culturales, deportivos, educativos y filantrópicos que apoyaba. Su liderazgo social todavía se nota en las 40 asociaciones civiles que fundó, dirigió y respaldó económicamente. 

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Vida y
Familia

Eugenio Garza Sada y Consuelo Lagüera Zambrano tuvieron ocho hijos: Eugenio,​ Alejandro, Alicia, Consuelo, Gabriel, Marcelo, David y Manuel. En esos años era común que las familias fueran numerosas y el caso de don Eugenio y doña Consuelo no fue la excepción. Con alrededor de 40 nietos, los días de convivencia eran de mucha alegría, pues los niños y niñas corrían por los pasillos, las habitaciones y el jardín de la casa de los abuelos, jugando, riendo y haciendo travesuras; esa época se recuerda con cariño y nostalgia.

Los valores siempre estuvieron presentes, y la pareja se preocupó por mantener la armonía familiar. El legado de don Eugenio y doña Consuelo está presente en sus descendientes, pero también ha logrado inspirar a gente que está fuera de los círculos familiares.

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