AEGS-72.tif

La historia de sus etapas

Durante sus 100 años de existencia, la Casa de don Eugenio ha tenido ocho etapas de construcción, crecimiento y adaptación.

  1. Construcción Original.

  2. El jardín y el área de juegos.

  3. La calle privada.

  4. Primera ampliación.

  5. Segunda ampliación.

  6. Restauración.

  7. Creación de nuevos espacios.

  8. La Casa del Liderazgo Humanista.

La construcción original inició en noviembre de 1920, y concluyó en 1921, obra del arquitecto norteamericano Herbert S. Green. Fue encargada por Eugenio Garza Sada y Consuelo Lagüera para convertirse en su hogar.

El jardín y la sala de juegos.

La mayor parte de la propiedad estaba poblada por áreas verdes. El jardín principal apuntaba hacia la calle José Benítez, en donde el empresario solía atender sus rosales, vestido con un overol, sombrero, unos guantes y usando tijeras. También tenía árboles frutales y una jacaranda. A fin de lucir el jardín, la barda frontal era muy baja, y se podía ver completamente la fachada de la casa.

La calle privada.

Los terrenos de los hermanos Garza Sada tenían una pendiente muy inclinada, por lo que los arquitectos tuvieron que nivelar las construcciones y fijarlas cerca de la calle José Benítez. Sin embargo, para tener un acceso extra por la parte trasera de sus residencias, decidieron abrir un sendero en sus propiedades para crear una calle que tuviera salida a la actual Matamoros. Como el municipio no aceptó pavimentar una calle que consideraba “privada”, los Garza Sada tuvieron que hacerlo ellos mismos, utilizando concreto hidráulico. Esta calle fue bautizada como Cerro del Obispado, actual domicilio de la residencia, conservando el número 603 que tuvo desde el inicio.

La Primera ampliación. 

La casa original era suficiente durante los primeros años de la pareja Garza Lagüera, pero cuando comenzaron a llegar los hijos e hijas, y éstos crecieron, hubo necesidad de más espacio. Es por ello que durante los años 30 se hizo la primera ampliación de la residencia, hacia el sur, donde se tenía mejor vista de la ciudad y los cerros. Ahí se ubicaron las habitaciones de los niños y las niñas en la planta alta, y la Sala de Música tuvo su propia área en la planta baja.

La Segunda ampliación. 

Don Eugenio aumentó sus actividades como líder humanista a partir de los años 40. Si bien trataba los temas de negocios en su oficina de la Cervecería Cuauhtémoc, necesitaba un lugar para estar al tanto del gran número de instituciones, emprendimientos, asociaciones y programas que fundó, impulsó y administraba.

La Restauración.

En 2011, los hermanos Garza Lagüera comenzaron a pensar en qué hacer con la residencia de sus padres. Pronto se dieron cuenta que más que una construcción, la casa simbolizaba el legado tangible de don Eugenio, un reconocido líder mexicano. Además, en ella se encontraba un doble patrimonio, la parte arquitectónica al ser una bella vivienda de casi cien años de existencia, y en su interior se encontraba el archivo privado de don Eugenio, con más de 100 mil documentos en el que se tiene huella del impacto económico, social, educativo, cultural, deportivo y artístico que tuvo el empresario.

La Creación de nuevos espacios.

En esta área de la casa estaba el antiguo sendero por el que la gente de Monterrey solía subir al cerro del Obispado para hacer actividades recreativas, pasear o admirar la vista de la ciudad. En un inicio, don Eugenio mandó construir una escalera para que las personas subieran con mayor facilidad, pero posteriormente decidió cerrarla porque algunas parejas preferían detenerse ahí para romancear. En su lugar se pusieron algunas plantas, y la zona de máquinas y calderas para la casa, además de una cisterna.

La Casa del Liderazgo Humanista.

En el 2022, en el marco del centenario de su construcción, los espacios de la residencia fueron adaptados con nuevos recursos museográficos para crear la Casa del Liderazgo Humanista, uno de los pocos museos del mundo dedicados a este tema.